San Agustín
El texto más importante para comprender la filosofía
de San Agustín se llama Confesiones,
en los primeros capítulos describe la
época de su conversión, los capítulos siguientes contiene la famosa teoría de
la memoria, teorías sobre la conciencia, el tiempo, en las que se pueden
encontrar algunos elementos que presentan con anticipación una filosofía de la
conciencia.
Lo característico del camino tomado por San Agustín
para su autoconocimiento es el giro de su mirada hacia Dios: yo no me conozco a
mí mismo más que a la luz de la verdad a través de la cual yo he sido siempre
creado. En la fe es donde le hombre puede desarrollar la posibilidad de
conocimiento, al igual que inversamente el entendimiento refuerza la fe: “creer
para entender, entender para creer”.
El hombre busca constantemente la verdad, a lo que
San Agustín dice que estas verdades no se obtienen a partir de la experiencia
de los sentidos, sino que su análisis muestra más bien que ciertas ideas ya
están presupuestas y por tanto que no tendrían lugar sin una participación
intelectual.
Con respecto a la cuestión de cómo obtenemos las
ideas con independencia de la experiencia sensorial, San Agustín nos
proporciona una respuesta mediante su teoría de la iluminación:
Las verdades eternas nos son dadas gracias a la
irradiación de Dios. Podría establecerse una comparación con los efectos de la
luz solar. A los ojos les correspondería el poder intelectual; a las cosas
iluminadas, los objetos del conocimiento; y al sol, la fuerza de la verdad.
Las ideas son arquetipos de todos los seres en el
espíritu de Dios. El mundo creado es la realización y la copia de dichos
arquetipos.
Dios crea el mundo a partir de la nada. Esto
significa que antes de la creación no había ni materia ni tiempo. Si el tiempo
no existe más que con la creación, entonces Dios queda al margen del tiempo y
la cuestión de cuando ha sido creado el mundo no tiene ningún sentido.
Los factores que constituyen el mundo son la
materia, el tiempo y la forma. Dios creó una parte de los seres ya en forma
perfecta (los ángeles, las estrellas etc), y atraparte de las criaturas están
sujetas al cambio (por ejemplo los seres vivos). Para explicar esto San Agustín
recurre a la teoría de los gérmenes originarios. Dios implantó esos gérmenes en
la materia y a partir de ellos evolucionaros los seres vivos.
San Agustín también hace un análisis muy interesante
del tiempo donde si el tiempo se considera como algo objetivamente dado,
entonces es algo que está disgregado en diferentes momentos. Ahora bien, pasado
ya no es, lo futuro todavía no es y el presente se reduce al minúsculos
instante que el pasado se convierte en futuro.
Sin embargo tenemos conciencia de la duración,
experimentamos el tiempo y poseemos medidas del tiempo. Evidentemente esto es
posible si la conciencia humana tiene la capacidad de conservar, como imágenes
en la memoria, las huellas que dejan las efímeras impresiones sensoriales, y
otorgarles así la duración. El tipo de rememoración de las imágenes caracteriza
las tres dimensiones del tiempo del siguiente modo: el presente de las cosas
idas es la memoria; el de las cosas presentes es la percepción o visión; y el
presente de las cosas futuras es la espera.
El concepto básico de la ética de San Agustín es el
amor, que coincide con la voluntad.
La meta final de las aspiraciones humanas se
encuentra en la felicidad. Pero el hombre no la consigue con la satisfacción de
sus deseos mediante determinados bienes mundanos, sino en Dios, que es lo
imperecedero y que es amado Portu propia voluntad. Dios creó al hombre a su
imagen, y solo en Dios encuentra el hombre la realización de sus aspiraciones.
El hombre encuentra el modelo de su conducta en el
amor verdadero, es decir, aquel que está dispuesto hacia Dios. Si el amor es
verdadero no es necesaria ninguna otra ley moral. Pero San Agustín puede decir:
“Ama y haz lo que quieras”.
La concepción de la historia que expone San Agustín ejerce una gran
influencia sobre la filosofía de la historia europea y sobre la separación de
los poderes políticos en la Edad Media.
La historia es presentada como la lucha de dos
reinos: la ciudad de Dios y la ciudad terrena. Ambas se basan en distintos
tipos de amor: “La terrena en el amor de sí mismo, el cual va aumentando hasta
llegar al menosprecio de Dios; la celeste en clamor hacia Dios, que se eleva
hasta el menosprecio de sí mismo”.
Con esta división le corresponden a la iglesia y el
estado, en tanto que formas remanifestación externa, aunque en cada una de
estas manifestaciones se encuentran elementos del orden espiritual opuesto. Por
eso en la historia real siempre coexisten los dos reinos uno dentro del otro,
hasta que al final de los tiempos los dos serán separados y la ciudad de Dios
surgirá como vencedora.
Luego
de leer el texto guía realiza la siguiente actividad
1. Escribe en tu cuaderno, los conceptos más
importantes o complejos de la filosofía de San Agustín.
2. Define cada uno de los conceptos más importantes
(mínimo 10).
3. Qué opinas de la filosofía plateada por San Agustín
(mínimo dos párrafos de 5 renglones)
4. Elabora un dibujo donde muestres como te imaginas la
ciudad de Dios y la ciudad terrestre descrita por San Agustín.
5.
Elabora un mapa conceptual donde des cuenta de la
filosofía de San Agustín.
6. Escribe qué parecido encuentras entre la filosofía
de San Agustín y la actual religión católica (mínimo dos párrafos de 5
renglones).
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